> Tecnología de la madera en la escultura > Selección técnica de las características de los ejemplares

SELECCIÓN TÉCNICA DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS EJEMPLARES

Jorge Palacios

Desde mi punto de vista, y con la finalidad de obtener unas calidades técnicas que permitan garantizar una mayor integridad y perdurabilidad de una escultura en madera que vaya a ser ubicada en un espacio exterior, habría que tener en cuenta algo que, para mí como escultor, resulta prioritario: saber cuánto se mueve una madera, además de prestar también atención a cómo se mueve y, sobre todo, a qué elementos intervienen en este movimiento; identificando, por lo tanto, cuáles son las singularidades que afectan en este sentido a la madera, en qué medida lo hacen y cómo son las tensiones que en consecuencia se generan.

Puesto que cuando se habla de madera se está hablando de un material anisotrópico; es decir, que depende de la dirección o sentido en el que se orientan sus células para su movimiento, cuanto menor sea su heterogeneidad, más predecibles y constantes podrán ser sus movimientos y, en consecuencia, menos tensiones se producirán entre sus células.

Pequeñas yemas, grandes nudos, la médula o su desviación curvada a lo largo del crecimiento del árbol son elementos que pueden generar tensiones desiguales en la estructura leñosa de la madera durante su contracción o dilatación, ya que cuentan con una configuración celular ligeramente distinta a la de su conjunto. De hecho, algunas de estas singularidades no sólo generan estructuras anómalas en cuanto a la disposición y morfología de sus células, sino que pueden formar composiciones desiguales entre células con diferentes tipologías.

Por lo tanto, me gustaría compartir el hecho de que, a grandes rasgos, diferentes morfologías con diferentes disposiciones generan como resultado comportamientos físico - mecánicos  desiguales lo que, dicho de otra manera, vendría a indicar que una morfología uniforme de la estructura leñosa de un árbol podría producir consecuentemente un movimiento uniforme en su madera. Por todo ello, considero que estos comportamientos, que se visualizan en las estructuras celulares, pueden ser extrapolados y verse reproducidos en un diseño de montaje o conformado de un bloque de madera, en el que todas las piezas que lo compongan sean lo más parecidas posibles entre sí para, de este modo, poder comportarse en cierta medida como una sola.

Como hijo de dos ingenieros técnicos agrícolas, y puesto que no puedo dejar de tener en cuenta el punto de vista botánico, parto del hecho de que la madera es un material en el que sus singularidades forman parte de su propia naturaleza ya que, lógicamente los árboles tienen ramas y por lo tanto nudos para, a partir de ahí, detectar determinadas especies singulares que tienden a desarrollar su copa a gran altura, cuyos troncos suelen estar libres de ramas hasta el comienzo de sus copas y que, en consecuencia, por tener un crecimiento vertical muy marcado, suelen producir una madera de fibra excepcionalmente recta y libre de ramas y nudos en las primeras trozas del árbol, como suele ser en el caso de la teca.

Tronco recto Jorge Palacios

Dentro del proceso de preparación de un bloque para escultura, y con el fin de obtener una madera con una morfología lo más uniforme posible, desde mi punto de vista resulta muy importante llevar a cabo una estricta selección técnica y descarte de los ejemplares y, dentro de ellos, una limpieza de cada una de las trozas o tablones, teniendo en cuenta que este trabajo preparatorio podría verse simplificado a través de la selección de una especie que contase con una predisposición natural para este propósito.

Puesto que un árbol desarrolla de forma óptima sus características técnicas o prestaciones al llegar a su período de madurez, de cara a la selección de los ejemplares para escultura, la homogeneidad del conjunto podría verse afectada si se mezclasen ejemplares maduros con otros de edades muy prematuras, siendo lo más recomendable en mi opinión que los ejemplares cuenten, dentro de una lógica, con edades más o menos cercanas. Asimismo, y dentro de la misma especie, los ejemplares que cuenten con un mismo origen geográfico tendrán más similitudes entre sí ya que al encontrarse en latitudes comunes habrán crecido con climatologías similares. También, hay que tener en cuenta que otros conceptos, como diferencias en la altitud o en la composición de los sustratos, pueden dar como resultado desarrollos de crecimiento ligeramente diferentes dentro de una misma especie.

Resulta también muy ilustrativo ver que en un bosque, cuando cae un gran árbol, este deja a su paso un claro y los árboles que se encuentran en el límite de ese claro redirigen su desarrollo hacia la luz. Esto produce un desvío en su dirección de crecimiento, en consecuencia una descompensación en sus anillos y, por lo tanto, una anomalía con respecto a los demás ejemplares del bosque. Lo mismo sucede cuando un ejemplar ha sido desplazado bruscamente de su posición de crecimiento por causas climatológicas adversas, dando lugar a determinadas singularidades en la madera, como núcleos desviados o cruzados que, dentro de este proceso de preparación de un bloque para escultura, considero muy importante identificar y separar de forma previa al aserrado.

Los árboles, como se sabe, cuentan con el núcleo de crecimiento, en mayor o menor medida, desplazado de su eje geométrico y esto se debe, en ocasiones, a su orientación geográfica, a haber crecido en una fuerte pendiente o a haber estado expuestos, entre otros factores, a la tensión reiterada de unos vientos predominantes. Esta característica intrínseca a la naturaleza del propio árbol la diferenciaría de la que anteriormente comentaba que provocaba un importante cambio o desviación durante su crecimiento y que, por lo tanto, era considerada como singularidad o anomalía.

Madera teca Jorge Palacios

Teniendo en cuenta estos conceptos, y el hecho de que todas las fibras de un árbol se encuentran dispuestas en la dirección del núcleo o eje de ese árbol, entonces a mi parecer un aserrado apropiado para este propósito debería partir de este núcleo de crecimiento para poder posteriormente alinear todas estas fibras en el bloque, habiendo podido, como es lógico, corregir las trozas con núcleos descentrados, o incluso cruzados longitudinalmente, pero no así aquellas cuya madera contuviese un núcleo importantemente curvado en su interior.