REFLEXIONES ACERCA DEL ASERRADO PARA ESCULTURA AL AIRE LIBRE
Jorge Palacios
Resulta revelador que el modo tradicional de llevar a cabo un aserrado de madera en la industria se realice trasladando los troncos, por ejemplo a través de una cinta transportadora, y fijándolos con unas uñas o mordazas a un carro que, al desplazarse a través de una gran sierra de cinta, saca entonces un plano de corte. El caso es que este primer plano inicial de corte no suele estar alineado con precisión con respecto al núcleo o eje de crecimiento del árbol con lo que, en consecuencia, todos los planos posteriores que se obtengan a partir de este inicial, no se encontrarán alineados en paralelo al núcleo, por lo que los tablones que se obtengan tendrán su fibra ligeramente desviada.
Por otra parte, es posible encontrar aserraderos que cuentan con la tecnología necesaria como para poder alinear de forma precisa el centro del núcleo de crecimiento en uno de los dos extremos del tronco antes de sacar su primer plano de corte pero, para que esto sea útil, lo apropiado sería poder alinear ambos extremos.
Por ello, considero que puesto que los troncos tienen en mayor o menor medida el núcleo de crecimiento desviado con respecto a su eje geométrico, realizando unas simples acciones, éstos podrían entrar en la sierra de cinta alineados con precisión sobre sus dos extremos, con lo que se obtendría entonces una madera con la fibra alineada, independientemente de la desviación inicial que pudiera haber tenido el núcleo de cada tronco. Algo poco habitual en los procesos industriales y que, como escultor, considero que sería un gran avance en el sector de la madera en pos de obtener una mejor calidad de este material.
Gracias a las aportaciones de científicos y expertos de prestigio que han colaborado conmigo a lo largo de los últimos años he podido desarrollar un diseño de aserrado, para su aplicación en exteriores, que ha sido verificado como innovador por la OEPM y admitido para su proceso de patente.
Como se aprecia, este diseño de corte no estaría teniendo en cuenta la médula para la realización de la escultura, por ser susceptible de generar las conocidas grietas de médula o de corazón, al contar con densidades sensiblemente distintas a las del resto de la troza. También estaría desechando la corteza, para así evitar enfermedades y hongos en la madera, como también la albura por tener una coloración diferente, que destacaría a nivel estético dentro del conjunto del bloque, y por contar a su vez con unas propiedades ligeramente distintas a las del resto.
El secreto o la clave del diseño de corte que he desarrollado radica en que debe realizarse sobre troncos que hayan sido alineados en sus dos extremos para así lograr obtener piezas que, rotándolas y situándolas unas al lado de otras cuenten necesariamente con una disposición similar de sus anillos de crecimiento a lo largo de toda la pieza o, dicho de otra manera, piezas o listones de madera que sean homólogas a sus contiguas en la configuración del bloque a lo largo de toda su extensión axial.
Como curiosidad, en la construcción de vigas de madera resulta muy habitual encontrar encolados realizados por su corazón o tangencialmente y cuyo objetivo es contener los movimientos de tracción durante su contracción y dilatación. En mi opinión, esta teoría en principio es correcta ya que se basa en las leyes de la física, que dice que dos fuerzas que ejercen la misma tensión en direcciones diametralmente opuestas se neutralizan y estaría del todo de acuerdo con este tipo de disposición para un encolado, salvo por un pequeño detalle; que, desde mi punto de vista como escultor, en la práctica, siempre se va a encontrar algo más de fuerza y, por lo tanto, de tensión por pequeña que esta sea, en una de las dos piezas de madera que enfrentemos más que en la otra. Por ello, desde mi experiencia, lo que he ideado es un método de conformado del bloque en el que las piezas, que ya de por sí van a estar sometidas a un continuo movimiento en su hinchazón y merma, no intenten además contrarrestar sus fuerzas entre sí generando tensiones añadidas y, por lo tanto, un estrés continuado. Así, en mi opinión, de esta forma se evitaría que estas piezas acabasen rompiéndose más rápidamente que si sus fuerzas no se opusiesen de forma tan directa entre sí y pudiesen liberar parte de su tensión llevando a cabo el movimiento que va ligado a esa dilatación o contracción.
Lo que planteo, en consecuencia, es que si las piezas de madera han de moverse, que efectivamente se muevan sin encontrar a su paso obstáculos o tensiones que las contrarresten, pero eso sí, que se muevan todas en las mismas direcciones y de similar manera para que, de esta forma, las tensiones sufridas por el bloque sean minimizadas en la mayor medida posible.
